3.7.09

Balada de lo que no vuelve

Vicente y yo siempre hemos sido súper amigos. Estos meses intensivos de lírica chilena han servido para reafirmar mi cariño hacia él.
Ayer dejé mi Tomo I de sus Obras Completas en la mesa (“robado” a mi abuelo como todos saben), y se abrió mágicamente en “El ciudadano del olvido”, específicamente en este poema, “Balada de lo que no vuelve”. Ay, Vicente y sus mensajes del más allá…



Balada de lo que no vuelve
Venía hacia mí por la sonrisa
Por el camino de su gracia
Y cambiaba las horas del día
El cielo de la noche se convertía en el cielo del amanecer
El mar era un árbol frondoso lleno de pájaros
Las flores daban campanadas de alegría
Y mi corazón se ponía a perfumar enloquecido

Van andando los días a lo largo del año
¿En dónde estás?
Me crece la mirada
Se me alargan las manos
En vano la soledad abre sus puertas
Y el silencio se llena de tus pasos de antaño
Me crece el corazón
Se me alargan los ojos
Y quisiera pedir otros ojos
Para ponerlos allí donde terminan los míos
¿En dónde estás ahora?
¿Qué sitio del mundo se está haciendo tibio con tu presencia?

Me crece el corazón como una esponja
O como esos corales que van a formar islas
Es inútil mirar los astros
O interrogar las piedras encanecidas
Es inútil mirar ese árbol que te dijo adiós el último
Y te saludará el primero a tu regreso
Eres sustancia de lejanía
Y no hay remedio
Andan los días en tu busca
A qué seguir por todas partes la huella de sus pasos
El tiempo canta dulcemente
Mientras la herida cierra los párpados para dormirse
Me crece el corazón
Hasta romper sus horizontes
Hasta saltar por encima de los ábroles
Y estrellarse en el suelo
La noche sabe qué corazón tiene más amargura

Sigo las flores y me pierdo en el tiempo
De soledad en soledad
Sigo las olas y me pierdo en la noche
De soledad en soledad
Tú has escondido la luz en alguna parte
¿En dónde? ¿En dónde?
Andan los días en tu busca
Los días llagados coronados de espinas
Se caen se levantan
Y van goteando sangre
Te buscan los caminos de la tierra
De soledad en soledad
Me crece terriblemente el corazón
Nada vuelve

Todo es otra cosa
Nada vuelve nada vuelve
Se van las flores y las hierbas
El perfume apenas llega como una campana de otra provincia
Vienen otras miradas y otras voces
Viene otra agua en el río
Vienen otras hojas de repente en el bosque
Todo es otra cosa
Nada vuelve
Se fueron los caminos
Se fueron los minutos y las horas
Se alejó el río para siempre
Como los cometas que tanto admiramos
Desbordará mi corazón sobre la tierra
Y el universo será mi corazón.

Vicente Huidobro

9.6.09

Abril, caos mil

Más vale tarde que nunca. Había olvidado por completo las palabras de abril.

Abril
Fortuna, ya nadie tiene miedo de hablar,
Sólo es difícil el vértigo en un día de furia.
Te quiero reunir en silencio natural,
para adelgazar el mapa vigilante fotocopiado.
Nadie conoce el caos odiado,
tampoco el sabor de un disparo.
¿Por qué aquellas que sueñan con hablar,
sólo escriben violentamente?



PS. Clic en la imagen para ver en grande.

25.5.09

Mi tío es Robin Hood

Quería escribir de la sorpresa que me dio mi cactus la mañana del viernes, o de las películas que vi el jueves, o de las pizzas con carita feliz que cocinamos con Mila y Alex el sábado, pero parece que ganó la anéctoda del día de hoy.
Viendo fotos añejas en casa de la Tetei (mi abuela), encontré esta de mi tío en ¿París? el año ¿1992?. Inmediatamente una canción se me vino a la mente: (leer musicalmente) mosqueteeeegooooos, a bailaaaag, tu tututu tuutuu tuutuu (fin de la música). La maldita y pegajosa musiquita del Robin Hood que aparece en Shrek. A partir de ese momento, no me la pude sacar de la cabeza, aunque viera a Arturo Prat en la tele o leyera a Pedro Antonio González.
La única forma en que logro olvidarme de las canciones que se me pegan, es escribiendo sobre ellas y escuchándolas hasta el infinito. En esa terapia estoy en estos momentos, con mi hermano Bruno al lado, poniendo replay en youtube cada vez que se termina el video.



PS. Youtube no me deja poner el video directamente, pero dejo el link de todos modos: http://www.youtube.com/watch?v=vefHJatFqJ4

17.5.09

Señor Odio

Es increíble como las capacidades odiativas del ser humano se ven potenciadas con detalles mínimos de la existencia del ser despreciado.
Es como una pistola cuyas balas sólo llegasen hasta ti al ser disparadas en dirección al odiado (infinitas son las que intente que le llegaran, fracasando rotundamente).
Quiero una vida en la cual pueda apretar ctrl + z.
Aunque fuera una sola vez.
Sólo esa vez.

6.5.09

Lugar común

Es que... ¿¡a quien no le ha pasado!?
Notable video que descubrió la Cata.
Adoro la parte en que los amigos le encuentran mil y un defectos al susodicho... jajaja. Todo un clásico en la historia de los amores que no llegan a buen puerto.


PS. Es increíble la facilidad con la que me distraigo al momento de trabajar en algo que me da una lata suprema (exposición de una novela mala para el monográfico de violencia)

4.5.09

¿Te da miedo La Porcina?

Hoy iba caminando a mi casa, de vuelta del trabajo. La verdad es que iba muy concentrada armando un plan de estudio para lo que quedaba del día, cuando al pasar por mi farmacia de barrio (al lado de la panadería de las galletas ricas), veo un cartel que dice "Llegaron mascarillas". ¿No será mucho? Decidí negarme a ver las noticias, por que sinceramente ya me da lata el tema. Lo mismo fue con la gripe aviar hace unos años ¿o no?. Lo mismo fue con la peste negra, con la tuberculosis, y cuantas más. (Ríase si me equivoco brutalmente).
Al llegar a mi casa, mi hermano me saludó con una tos fingida en plena cara, preguntándome con voz de ultratumbra: ¿Te da miedo La Porcina?. No pude evitar reirme, mientras me contaba que él estaba contagiado (facebook se lo dijo en un test).
Tampoco pude dejar de reirme cuando mi profe de Literatura Hispanoamericana Contemporánea (recié llegada del extranjero) dijo que ella tenía los síntomas y no le habían dicho nada en el aeropuerto.
Tampoco podré evitar reirme cuando los extraterrestres lleguen a la Tierra deshabitada y lean esto, pensando en lo ingenua que era una jovencita chilena de veinte, que creía que el mundo sólo podía ser destruido por el hombre, el sol reventando o un hoyo negro en el espacio; pero de ningún modo por una Fiebre Porcina.

¿Te da miedo La Porcina?
Hoy no, creo que me dan más miedo los gusanos y los ladridos de perro. Además que ese nombre... es como personaje de Shakespeare (¿Porcia?) Cuando tenga el honor de conocerla te respondo.

16.4.09

Cosas de geometría

El que desee jactarse de conocerme bien, debe saber que libro que cae en mis manos pasa por la prueba de El Destino. Un juego cuyo nacimiento está íntimamente relacionado con el eterno préstamo sin fecha de devolución, que pacté con mi abuelo con respecto al tomo uno de las Obras Completas de Vicente Huidoro. Mi fanatismo por los poemas del escritor creacionista, me llevaron a leer cada día algunos versos, pero, para que no fuera tan monótono, decidí que la obra del día sería elegida por el azar. Muchas veces quedé sorprendida con los mensajes del más allá que me mandaba el poeta por medio de este jueguito infantil, logrando que me volviera adicta a buscar señales en un verso cualquiera.

Posteriormente, comencé a jugar con todo texto que estuviera a mi alcance: el diccionario de latín, los textos de lingüística, las novelas del seminario. Todo parecía mandar mensajes ocultos: es entretenido jugar al detective y buscar los múltiples sentidos escondidos que tiene una palabra.

El martes fui a la Biblioteca de Santiago (la habitual visita semanal), para sacar y devolver libros. Decidí darme un minuto de placer y pedir prestado algo para leer que no fuera parte de la extensa bibliografía académica que me atormenta. Me acerqué a la sección de lírica chilena, y ahí estaba, Oscar Hahn, compañero de penas de amor colegiales. Saqué un libro al azar (Pena de vida), abrí una página al azar (45)… y ¡chan! Para variar, algo terriblemente cierto: Finura, no te metas en problemas geométricos, nunca fuiste brillante en las matemáticas, por lo tanto, no podías salir victoriosa de aquel caos triangular.

Parábola del triángulo

Había una vez
dos ángulos inferiores
que planeaban eliminar
al ángulo superior

Olvidaron sin embargo
un principio elemental

Ningún triángulo puede
existir con dos ángulos

Perpetrado el crimen
y como era de esperar
el triángulo completo
desapareció del mapa

Y con él los victimarios

En el diseño del universo
nadie está libre de cavarse
su propia tumba